La mayoría de las veces tienes una razón perfectamente válida para no hacer nada. No has podido salir a hacer ejercicio porque el clima estaba tan feo. No has podido avanzar en el armado de tu plan de marketing porque el teléfono no ha dejado de sonar.
Así que déjalo y date por vencido. Admite la derrota. El clima no va a mejorar en los próximos días. Y el teléfono seguirá sonando. Los obstáculos que te impiden poner manos a la obra no van a desaparecer. Admite la derrota. Y luego encuentra la manera de ponerte en marcha de todos modos.
En lugar de pelear contra aquello que no puedes modificar, busca maneras de adaptarte. Mientras sigas peleando, tienes una excelente excusa. Pero las excusas no te ayudarán a lograrlo. Por lo tanto abandona la pelea, abandona la excusa. Muévete y haz lo que debes hacer. Admite la derrota, déjala detrás de ti y luego haz lo necesario para lograrlo.
Así que déjalo y date por vencido. Admite la derrota. El clima no va a mejorar en los próximos días. Y el teléfono seguirá sonando. Los obstáculos que te impiden poner manos a la obra no van a desaparecer. Admite la derrota. Y luego encuentra la manera de ponerte en marcha de todos modos.
En lugar de pelear contra aquello que no puedes modificar, busca maneras de adaptarte. Mientras sigas peleando, tienes una excelente excusa. Pero las excusas no te ayudarán a lograrlo. Por lo tanto abandona la pelea, abandona la excusa. Muévete y haz lo que debes hacer. Admite la derrota, déjala detrás de ti y luego haz lo necesario para lograrlo.
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